En el último video te dije que compararas Isaías 53 con el hebreo. Hoy lo hacemos juntos. Empecemos con un solo versículo. Si tienes una Reina-Valera 1960, Isaías 53, versículo ocho, termina así: por la rebelión de mi pueblo fue herido. La King James dice lo mismo: was he stricken. Pero en hebreo no hay un fue herido. Dice: el golpe fue para ellos. Así lo lee el comentarista Ibn Ezra: para ellos, para los israelitas. Una sola frase. Y cambia la pregunta de quién es el siervo. Hoy vamos a leer Isaías 53 en hebreo, palabra por palabra. Te voy a mostrar lo que dice tu Biblia… y lo que dice el hebreo. Y también, para ser justos, tres argumentos judíos populares que no se sostienen. Este es el segundo de cinco videos. En el primero vimos el contexto: el siervo es Israel, y los que hablan son las naciones. Hoy entramos al texto, palabra por palabra. Capítulo uno. ¿Podemos confiar en el texto? Antes de analizar palabras, una pregunta justa: ¿el hebreo que tenemos hoy es el original? A veces se dice que los judíos cambiaron Isaías 53 para esconder a Jesús. En 1947, en unas cuevas junto al mar Muerto, apareció un rollo completo de Isaías. Copiado más de un siglo antes de Jesús. Se comparó con el texto hebreo que se usa hoy, copiado más de mil años después. Y en Isaías 53 coincide casi palabra por palabra. Nadie cambió el capítulo. Pero seamos justos: hay una diferencia que vale la pena mencionar. En el versículo once, el rollo de Qumrán dice verá luz. La Septuaginta también. Y probablemente es la lectura original. Un cristiano dirá: luz después del sufrimiento: eso es la resurrección. Puede ser una lectura. Pero en Isaías, la luz es también lo que Israel recibe al salir de las tinieblas del exilio. Y es lo que Israel está llamado a ser: te pondré por luz de las naciones. Las diferencias importantes no están entre Qumrán y el hebreo. Están entre el hebreo… y las traducciones. Y eso lo vamos a ver ahora mismo. Capítulo dos. Un cuerpo herido. Versículo tres: varón de dolores, conocedor de la enfermedad. Versículo cinco: por su llaga fuimos sanados. Suena a la descripción de un hombre herido. Y lo es… en forma de imagen. Fíjate en la palabra jolí: enfermedad. La Reina-Valera 1960 la traduce experimentado en quebranto, y la King James, acquainted with grief. La palabra enfermedad desaparece. Y es justo la palabra que une este versículo con el capítulo uno. Porque Isaías ya usó esa misma imagen. En el capítulo uno. Y ahí sabemos de quién habla: de la nación. Toda la cabeza está enferma… desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, llaga y golpe reciente. Isaías describe a Israel como un cuerpo herido. Con las mismas palabras. Versículo cuatro: nuestras enfermedades él llevó, nuestros dolores él cargó. En hebreo: jolayénu: enfermedades. Aquí la Reina-Valera 1960 traduce bien: llevó él nuestras enfermedades. Pero la King James dice griefs, penas. Y la antigua traducción griega, la Septuaginta, puso pecados. Mateo lo entendió como enfermedades. En el capítulo ocho, después de sanar a los enfermos, dice: para que se cumpliese… él mismo tomó nuestras enfermedades. Ahora, no exageremos: un versículo después, el texto sí habla de rebeliones y de iniquidades. El poema une las dos cosas. Pero el versículo cuatro, en hebreo, habla de enfermedades. Capítulo tres. A causa de. Versículo cinco. La Reina-Valera 1960 dice: herido fue por nuestras rebeliones. La palabra por se puede leer como en lugar de. Pero en hebreo dice mipeshaénu. La preposición mi, de min, significa de, a causa de. Recuerda quién habla: las naciones. Y lo que confiesan es esto: lo hirieron por culpa de nuestras rebeliones. Durante siglos pensaron que Israel sufría por sus propios pecados. Y ahora reconocen: fuimos nosotros. El comentarista Rashi va más lejos: dice que las naciones fueron perdonadas gracias al sufrimiento de Israel. Así que sí: en la lectura judía también hay un sufrimiento que beneficia a otros. Pero un pueblo que sufre a causa de otros… no es un sacrificio humano para quitar pecados. Esa diferencia es tan importante que le dedicamos el próximo video. Un cristiano podría responder: por nuestras rebeliones" significa "en lugar de nosotros". El texto dice a causa de. No explica cómo. Leer una sustitución es posible… pero es algo que se le añade al texto, no algo que el texto dice. Capítulo cuatro. Oprimido como Israel. Versículo siete: angustiado él, y afligido, no abrió su boca. La primera palabra, en hebreo, significa oprimido. ¿Dónde más aparece? En Éxodo 3. Dios le dice a Moisés: He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores… porque conozco sus dolores. Opresores… y dolores. Las dos palabras de Isaías 53. Dichas de Israel en Egipto. Es el vocabulario de un pueblo oprimido, no el de un juicio en un tribunal. Y sigue: como cordero fue llevado al matadero. En el Salmo 44, Israel le dice a Dios: por causa de ti nos matan cada día; somos contados como ovejas para el matadero. Lo interesante es el contexto de ese salmo: un pueblo que dice no te hemos olvidado… no hemos sido infieles. Israel fiel… llevado como ovejas al matadero. Capítulo cinco. Cortado de la tierra de los vivos. Versículo ocho: fue cortado de la tierra de los vivientes. Suena definitivo: murió. Pero mira la palabra: nigzar. En Ezequiel 37, el valle de los huesos secos, Dios explica la visión: estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: nuestros huesos se secaron, se perdió nuestra esperanza… estamos cortados. Y Dios responde: Yo abro vuestras tumbas, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Un pueblo vivo, en el exilio, que se siente cortado… y enterrado. Exactamente el lenguaje de Isaías cincuenta y tres. Y ahora vuelve a mirar el final del versículo ocho, el que vimos al principio: el golpe fue para ellos. Cortado de la tierra de los vivos… y el golpe, para ellos. En tu Reina-Valera, ese para ellos no aparece. Capítulo seis. Ofrenda y descendencia. Versículo diez. La Reina-Valera 1960 dice: cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado. En hebreo hay dos diferencias. La primera palabra no es cuando, es im: si. Y lo que la traducción llama expiación por el pecado es una sola palabra: asham. Asham es una ofrenda de reparación. En Levítico suele ser un animal. Pero no siempre. En Primera de Samuel, los filisteos devuelven el arca de Dios con un asham… de oro. Rashi lo explica así: asham es la reparación que se le paga a quien uno ofendió. Y el hebreo de la frase es ambiguo: no está claro quién pone esa vida como reparación. Lo que sí está claro es algo que ya vimos en el video de Juan 3:16: la Torá prohíbe el sacrificio humano. Una lectura que convierte a un hombre en ofrenda por el pecado choca con eso. La segunda frase: verá descendencia, vivirá por largos días. En hebreo: Seamos honestos: descendencia, en hebreo zera, a veces es una imagen. Isaías habla de una simiente de malhechores. Pero ver descendencia, junto con alargar los días, es una expresión bíblica concreta: la bendición de tener hijos y vivir muchos años. Como Jacob, al final de su vida, cuando le dice a José: Dios me ha hecho ver también tu descendencia. Y en toda la Biblia, zera nunca significa discípulos o seguidores. Guarda esta frase: va a ser muy importante en el último video de la serie. Capítulo siete. Tres que no. Prometí tres argumentos que no prueban nada. Son argumentos judíos populares que no vamos a usar, porque no se sostienen. Uno: lamo siempre es plural, así que es imposible que hable de un solo hombre. Lamo normalmente significa a ellos, y así lo lee Ibn Ezra. Pero no siempre: en el mismo libro, en el capítulo cuarenta y cuatro, se usa con un solo objeto. La gramática no obliga al plural. Eso sí: una traducción tampoco debería borrar la palabra, como hace la Reina-Valera. Dos: el versículo nueve dice en hebreo en sus muertes, en plural. La Reina-Valera y la King James lo ponen en singular: en su muerte. Pero ojo: hay quien dice que ese plural prueba que son muchos. No es así. Ezequiel le dice a un solo rey: morirás las muertes de los incircuncisos. Una traducción no debería esconder el plural… pero el plural, por sí solo, no prueba nada. Tres: "herido" en realidad significa profanado". No. La misma palabra se usa para el dragón traspasado en el capítulo 51. Ibn Ezra la entiende como herido de muerte. Si un argumento es débil, lo dejamos. El caso no los necesita. Entonces: un cuerpo herido, como la nación de Isaías uno. Enfermedades, no pecados, en el versículo cuatro. Oprimido como Israel en Egipto. Ovejas al matadero, como en el Salmo cuarenta y cuatro. Cortado y enterrado, como en Ezequiel treinta y siete. Y una descendencia y unos días largos que hablan de hijos y de vida. Y una lección para todo lo que viene: cuando leas un pasaje de la Biblia hebrea en una traducción cristiana, compáralo con el hebreo. Muchas veces la diferencia está justo en la palabra que decide el debate. Pero falta lo más difícil. En el próximo video te traigo las tres mejores preguntas que un cristiano le puede hacer a un judío sobre Isaías 53. Y no son fáciles.