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    Pablo contra Jesús y los apóstoles · 15 de 15

    ¿Cómo ganó Pablo? Santiago, la guerra con Roma y los 'herejes' que guardaban la Torá

    La rama del movimiento de Jesús que guardaba la Torá perdió a su líder, su ciudad y su acceso a Jerusalén. La que sobrevivió escribió la historia.

    Artículo8 min de lectura

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    En resumen

    Según este artículo, la rama del movimiento de Jesús que guardaba la Torá perdió a su líder Santiago en el año 62, su ciudad y su Templo en el 70 y su acceso a Jerusalén en el 135; después fue catalogada como herejía. Sobrevivieron las iglesias gentiles que leían a Pablo. «Ganó» describe quién escribió la historia, no quién tenía razón. La continuidad con los ebionitas es DEBATIBLE.

    Humo que sube de las ruinas de una ciudad devastada, con brasas y sobrevivientes inmóviles

    En el año 62, el sumo sacerdote Anás hijo de Anás hizo apedrear en Jerusalén a «el hermano de Jesús, llamado el Cristo, cuyo nombre era Santiago». Lo cuenta Flavio Josefo, un historiador judío que no tenía ningún interés en promover al cristianismo. Y añade algo que casi nunca se dice: que los ciudadanos más estrictos en el cumplimiento de la Ley protestaron por esa muerte hasta que el rey Agripa depuso al sumo sacerdote.

    Ese Santiago, o Jacobo, es el mismo al que Pablo nombra en Gálatas 1:19 y 2:9. Es la «columna» de Jerusalén, el que envió a «unos de parte de Jacobo» a Antioquía. Este artículo cierra la serie con una pregunta histórica, no moral: ¿qué pasó con la rama del movimiento de Jesús que él lideraba, y cómo terminó siendo la otra la que contó la historia?

    Nuestra tesis: la rama que guardaba la Torá perdió a su líder en el 62, su ciudad y su Templo en el 70, y su acceso a Jerusalén en el 135, y después fue declarada herejía. La que sobrevivió y escribió la historia fue la de las iglesias gentiles que leían a Pablo, enmarcado en un canon de compromiso. Seguimos en el marco de la serie: un conflicto real que Pablo mismo documenta, y esta es la parte de lo que pasó después.

    Un hombre del siglo I, visto de espaldas, escribe con letras grandes sobre papiro a la luz de una lámpara
    Pablo escribiendo, como ilustración.

    Lo que Pablo ya había dejado escrito

    Antes de la historia posterior, un último texto de Pablo. En Gálatas 2:10, al contar el acuerdo con Jerusalén, dice lo único que le pidieron:

    Gálatas 2:10

    μόνον τῶν πτωχῶν ἵνα μνημονεύωμεν

    «Solamente que nos acordásemos de los pobres.»

    Traducción propia desde el griego

    «Los pobres» (ptōchoi) es, en hebreo, ebyonim, y Pablo vuelve a hablar de «los pobres entre los santos que están en Jerusalén» en Romanos 15:26. Nadie dice que los ebionitas, que veremos enseguida, descendieran de aquellos «pobres»; lo anotamos como una coincidencia de nombre, no como un dato.

    Lo que sí sabemos por Pablo es que el acuerdo de Gálatas 2:9 fue un reparto de territorios, y que estalló en Antioquía cuando llegaron los de Jacobo. Y que Hechos 21:18-24 muestra a Jacobo y a los ancianos, ya en Jerusalén, pidiendo a Pablo una prueba pública de que guardaba la Ley.

    Una familia atraviesa una puerta de la ciudad, alejándose de nosotros, mientras el polvo se alza
    Una familia que sale por la puerta de la ciudad, como ilustración.

    62, 70 y 135: tres golpes

    El año 62. Josefo (Antigüedades 20.9.1) es la fuente más antigua y más neutral sobre la muerte de Santiago. Hegesipo, a través de Eusebio (Historia eclesiástica 2.23), lo recuerda como «el Justo», un hombre de gran piedad que oraba en el Templo, con detalles que tienen aire de leyenda.

    El año 70. Jerusalén y su Templo fueron destruidos en la guerra con Roma. Una tradición antigua dice que la comunidad de Jerusalén huyó a Pela, al otro lado del Jordán (Eusebio, HE 3.5). Esa huida se discute entre los historiadores.

    El año 135. Tras la revuelta de Bar Kojba, Jerusalén pasó a llamarse Aelia y se prohibió a los judíos subir a ella. Eusebio (HE 4.5-6) cuenta que hasta entonces hubo una línea de quince obispos «de la circuncisión», todos de ascendencia hebrea, y que «el primero en asumir su gobierno después de los obispos de la circuncisión fue Marcos», un gentil. Eusebio menciona también que Simeón, de la misma Jerusalén judeocristiana, fue crucificado bajo Trajano (HE 3.32).

    Un lector lee del rollo en una sinagoga antigua mientras los oyentes se mecen suavemente
    Lectura de la Torá en una sinagoga, como ilustración.

    Los llamados herejes

    Aquí viene lo que más sorprende. Los seguidores de Jesús que siguieron practicando la circuncisión y guardando la Torá no quedaron en la historia como «la iglesia original»: quedaron catalogados como herejes. Ireneo, hacia el año 180, informa de los ebionitas:

    «Repudian al apóstol Pablo, sosteniendo que era un apóstata de la ley».

    FUERTE

    Es FUERTE como dato: desde el año 180, un testimonio de un enemigo suyo documenta que un grupo de seguidores de Jesús que guardaba la Torá veía en Pablo a un apóstata. Orígenes (Contra Celso 5.65) escribe que las dos sectas de los ebionitas «no reciben las epístolas del apóstol Pablo», y Eusebio (HE 3.27) dice que lo llamaban «apóstata de la ley». Jerónimo, hablando de los nazarenos, que querían ser a la vez judíos y cristianos, dijo que «no son ni lo uno ni lo otro».

    También se conserva, en las llamadas Pseudoclementinas, una voz polémica. En la Epístola de Pedro a Santiago, «Pedro» se queja de la «predicación sin ley y frívola del hombre que es mi enemigo», y en la Homilía 17.19 le dice a Simón: «si dices que estoy condenado, acusas a Dios», un eco del «era reprensible» (kategnōsmenos) de Gálatas 2:11. Pero son novelas de los siglos III y IV, y nunca nombran a Pablo: su «enemigo» es Simón. Por eso no decimos que Pablo fuera Simón Mago.

    Ancianos que extienden la mano derecha hacia unos viajeros, con rayos de luz entrando por una abertura
    Ancianos que extienden la mano, como imagen de un acuerdo.

    Un compromiso, no una victoria pura

    Marción, en Roma hacia el año 140, formó el primer canon conocido: un Lucas abreviado y diez cartas de Pablo, sin la Biblia hebrea. La Iglesia lo condenó, pero no abandonó a Pablo: lo conservó. Trece de los veintisiete libros del Nuevo Testamento llevan su nombre (siete de ellos indiscutidos), y lo enmarcó con la Biblia hebrea, cuatro evangelios, Hechos, Santiago y 2 Pedro. Entre las cartas atribuidas a Pablo está una que advierte contra las antitheseis, las «oposiciones» (1 Timoteo 6:20), una pastoral de autoría disputada que algunos relacionan con la obra de Marción.

    No ganó la iglesia de Marción (Pablo sin Biblia hebrea) ni la de los ebionitas (Torá sin Pablo). Ganó una tercera vía: la que retuvo la Biblia hebrea y la leyó a través de Pablo. Esa tercera vía condenó a los dos extremos.

    Lo que no estamos diciendo

    Para que nadie nos atribuya lo que no decimos, aclaramos dos cosas más. La primera: no decimos que Pablo inventara el cristianismo ni la divinidad de Jesús. La devoción a Jesús aparece entre los judeocristianos antes y además de Pablo: en 1 Corintios 16:22 Pablo conserva una invocación aramea, Maranatha (que suele traducirse «Señor nuestro, ven»), una fórmula que no creó él.

    La segunda: el credo que Pablo transmite en 1 Corintios 15 es tradición recibida de antes, y la lista de apariciones que sigue menciona justo a Cefas (v. 5) y a Jacobo (v. 7):

    1 Corintios 15:3-5

    παρέδωκα γὰρ ὑμῖν ἐν πρώτοις, ὃ καὶ παρέλαβον, ὅτι Χριστὸς ἀπέθανεν ὑπὲρ τῶν ἁμαρτιῶν ἡμῶν κατὰ τὰς γραφάς… καὶ ὅτι ὤφθη Κηφᾷ

    «Porque les transmití en primer lugar lo que también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras… y que se apareció a Cefas.»

    Traducción propia desde el griego

    DEBATIBLE

    La tesis general es sólida en sus datos (Josefo, Eusebio, Ireneo, Orígenes), y es DEBATIBLE en la continuidad entre la rama de Jerusalén y los grupos posteriores.

    Lo que no usamos

    Dejamos pendiente

    Tarea de lectura

    Esta es la tarea que deja toda la serie. Lee Gálatas 1 y 2 de corrido. Después lee Hechos 21:15-26. Y pregúntate por qué la misma iglesia que le dio la mano a Pablo tuvo que pedirle una prueba pública de que guardaba la Ley; y qué habría pasado con ese reparto de territorios si la guerra, la historia y las iglesias gentiles no hubieran decidido por todos.

    Si quieres volver a recorrer el camino completo, o empezar por otro tema, regresa a la serie «Pablo contra Jesús y los apóstoles».

    Fuentes y créditos

    • Flavio Josefo, Antigüedades 20.9.1 (Perseus / Project Gutenberg).
    • Hegesipo, vía Eusebio, Historia eclesiástica 2.23, 3.5, 3.11, 3.20, 3.27, 3.32, 4.5-6 y 6.17; Ireneo, Contra las herejías 1.26.2; Orígenes, Contra Celso 5.61 y 5.65 (New Advent, dominio público).
    • Pseudoclementinas: Epístola de Pedro y Homilía 17 (Ante-Nicene Fathers, vol. 8).
    • Marción y su canon: Early Christian Writings; Knox y Tyson, a revisar en sus obras originales.
    • Texto griego: edición crítica estándar. Reina-Valera 1909 (dominio público). Traducciones del griego: propias.
    • Informe interno de investigación de la serie «Pablo contra Jesús y los apóstoles».

    Preguntas frecuentes

    ¿Cómo ganó Pablo? ¿Por qué sobrevivió su rama del cristianismo?

    El artículo describe tres golpes a la rama de Jerusalén: la muerte de Santiago en el año 62, la destrucción de Jerusalén y su Templo en el 70, y la prohibición de entrar a Jerusalén en el 135. Sobrevivió la rama de las iglesias gentiles que leían a Pablo. Ganó una tercera vía, que retuvo la Biblia hebrea y la leyó a través de Pablo, y condenó a Marción y a los ebionitas. «Ganó» describe quién escribió la historia, no quién tenía razón.

    ¿Qué pasó con la iglesia de Santiago, el hermano de Jesús?

    Josefo cuenta que Santiago fue apedreado en Jerusalén en el año 62. Después vinieron la destrucción de Jerusalén en el 70 y la prohibición a los judíos de subir a la ciudad tras la revuelta de Bar Kojba, en el 135. El artículo concede que el relato de Hegesipo es legendario en detalles, que la lista de quince obispos es en parte inverosímil y que la huida a Pela es una tradición discutida.

    ¿Quiénes eran los ebionitas y qué pensaban de Pablo?

    Eran seguidores de Jesús que seguían circuncidando y guardando la Torá y que quedaron catalogados como herejes. Ireneo, hacia el año 180, informa que repudiaban a Pablo como apóstata de la ley; Orígenes dice que no recibían sus epístolas. Las fuentes son hostiles. El artículo marca como FUERTE el dato de que ese rechazo está documentado, y como DEBATIBLE que desciendan de la iglesia de Santiago.

    ¿Pablo inventó el cristianismo o la divinidad de Jesús?

    No, y el artículo lo dice expresamente: no afirma que Pablo inventara el cristianismo ni la divinidad de Jesús. Pablo conserva en 1 Corintios 16:22 una invocación aramea, Maranatha, que no creó él, y el credo de 1 Corintios 15 es tradición recibida. La objeción cristiana de que ese credo es prepaulino se concede sin reservas: el debate de la serie es qué pasó con la Torá.

    ¿Los ebionitas eran tardíos y marginales, como dicen los cristianos?

    La objeción cristiana dice que los ebionitas eran tardíos, marginales y negaban el nacimiento virginal. El artículo reconoce que las fuentes sobre ellos son hostiles, pero responde que su rechazo de Pablo está documentado desde el año 180 y que Orígenes dice que un grupo de ellos sí aceptaba el nacimiento virginal. El artículo concede además que no se puede probar su continuidad con la iglesia de Santiago.

    ¿Las Pseudoclementinas muestran que Pablo era Simón Mago?

    No. El artículo explica que son novelas de los siglos III y IV, que nunca nombran a Pablo y que su «enemigo» es Simón, por lo que no afirma que Pablo fuera Simón Mago. Sí recoge que muchos estudiosos ven polémica antipaulina en algunos pasajes, como la Homilía 17.19. Algunos pasajes de los Reconocimientos y de Epifanio están pendientes de verificar, por lo que no se usan como hechos.

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